Columna de Opinión
Baloncesto, Deportes de Moda y la Cruda Realidad Ecuatoguineana
|Por Pedro Gonzalez
Pedro Gonzalez critica el reciente auge del baloncesto y otros deportes en Guinea Ecuatorial, argumentando que carecen de una base sólida y equitativa, y que sirven como distracción de problemas más profundos en el desarrollo deportivo nacional.
¡Basta ya de hipocresía! Vemos en Guinea Ecuatorial un fervor repentino por el baloncesto, torneos que aparecen como setas después de la lluvia, y una parafernalia que, francamente, me produce arcadas. No me malinterpreten, el deporte es vital, pero esta súbita efervescencia huele a cortina de humo, a intento burdo de desviar la atención de problemas mucho más acuciantes.
¿Baloncesto? Sí, claro. Y también oigo hablar de pádel, de escalada, de deportes “emergentes” que suenan más a importación de modas europeas que a genuino interés por el desarrollo deportivo nacional. ¿Dónde estaban todos estos entusiastas hace cinco, diez años? ¿Dónde está la inversión real en infraestructuras básicas, en formación de entrenadores cualificados, en programas de base que permitan a los jóvenes ecuatoguineanos desarrollar su talento de forma sostenible y no como un mero capricho de temporada?
No me vengan con cuentos chinos. El baloncesto, como cualquier otro deporte, necesita cimientos sólidos. Necesitamos canchas decentes en todos los barrios, material deportivo accesible, y profesionales capaces de guiar a nuestros jóvenes. De lo contrario, todo esto es pura fachada, un espectáculo vacío para las élites mientras la gran mayoría sigue luchando por sobrevivir.
Y no solo hablo de baloncesto. Veo a nuestros políticos y empresarios, con su nuevo amor por el pádel, construyendo pistas en sus mansiones y organizando torneos privados. ¡Bravo! Mientras tanto, los campos de fútbol de tierra siguen siendo la única opción para la mayoría de los niños. ¿Dónde está la equidad? ¿Dónde está la visión a largo plazo?
Me dirán que soy negativo, que no celebro los pequeños avances. Pero yo no me conformo con migajas. Quiero un sistema deportivo integral, que abarque todas las disciplinas, que priorice la formación y el desarrollo de nuestros jóvenes, y que no sea rehén de modas pasajeras o intereses particulares.
Basta de copiar y pegar modelos occidentales sin adaptarlos a nuestra realidad. Necesitamos un proyecto deportivo nacional, con identidad propia, que refleje nuestras necesidades y aspiraciones. Un proyecto que no se limite a llenar estadios para complacer a unos pocos, sino que transforme vidas y construya un futuro mejor para todos los ecuatoguineanos. Hasta que no vea eso, seguiré siendo un crítico implacable de esta farsa deportiva.
En resumen, mientras la base siga siendo deficiente y la distribución de recursos injusta, el auge del baloncesto y otros deportes “emergentes” en Guinea Ecuatorial no es más que un espejismo, una distracción de los verdaderos problemas que aquejan a nuestro deporte y a nuestra sociedad.